Viena: Arquitectura imperial, alta gastronomía y hospitalidad de autor

Descubre los hoteles emblemáticos para disfrutar la ciudad desde dentro.

Viena es una ciudad que se construyó para ser admirada. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y su célebre Ringstrasse —el gran bulevar nacido tras la demolición de las antiguas murallas y flanqueado por palacios, teatros y museos monumentales— convierten cada paseo en una lección de arquitectura. Del esplendor barroco de sus palacios a la modernidad ornamental del Jugendstil y la Secesión vienesa, la ciudad de los Habsburgo ha sabido conservar su grandeza sin dejar nunca de reinventarse. 

Esa misma dualidad, entre tradición y vanguardia, define hoy su vida cultural. La música, con la Ópera Nacional como uno de sus grandes epicentros; el arte, entre las colecciones del Kunsthistorisches Museum y la escena contemporánea del MuseumsQuartier; y también su gastronomía, heredera de un imperio en el que confluyeron influencias de Bohemia, Hungría y los Balcanes hasta dar forma a una identidad culinaria propia. Cafés históricos, Heuriger entre viñedos y mesas reconocidas por Michelin: en Viena, la gastronomía forma parte natural de la manera de descubrir la ciudad. 

Y si hay un lugar desde el que entender todo esto en su máxima expresión, es un conjunto de alojamientos donde la propia arquitectura de la ciudad se convierte en experiencia de hospitalidad 

Rosewood Vienna: el corazón neoclásico de la Ciudad Vieja 

Situado en una ubicación privilegiada en el corazón de Viena, en Petersplatz, Rosewood Vienna ocupa un histórico edificio del siglo XIX reinterpretado con una mirada contemporánea.  

Tras sus fachadas neoclásicas se esconde, además, parte de la historia de la ciudad: entre sus muros se conserva el apartamento donde Mozart vivió y compuso El rapto en el serrallo. 

Diseño y artesanía vienesa se integran en cada espacio, conectando el legado artístico de la ciudad con una sofisticada estética residencial. La arquitectura histórica convive con mobiliario art déco, textiles artesanales y una cuidada selección de arte contemporáneo, creando espacios elegantes pero alejados de la solemnidad de los grandes hoteles clásicos vieneses. 

Y arriba, Viena cambia de perspectiva. La azotea reúne el Neue Hoheit Bar y la Neue Hoheit Brasserie, con producto local, cocina de temporada y vistas panorámicas sobre Viena. A ello se suman desde las experiencias de bienestar a medida en Asaya Spa, un refugio que refuerza esa sensación de intimidad difícil de encontrar en pleno centro, hasta propuestas privadas para descubrir el arte, la cultura y las tradiciones de la ciudad. 

Un hotel que permite vivir la Viena más histórica desde una mirada completamente contemporánea.

©Rosewood Hotel

Mandarin Oriental, Vienna: el Jugendstil reinventado 

A un paso de la Ringstrasse y en pleno corazón histórico de Viena, Mandarin Oriental ocupa un antiguo palacio de justicia de principios del siglo XX, cuidadosamente transformado para conservar el espíritu del Jugendstil vienés y llevarlo a un lenguaje más contemporáneo. 

La monumental escalinata, las molduras originales y los guiños a la Secesión conviven con interiores luminosos y serenos, concebidos como un refugio de calma en el centro de la ciudad. Una combinación de historia y diseño que se aleja de la Viena más clásica sin renunciar a su elegancia. 

La experiencia continúa alrededor de la mesa, con cuatro espacios gastronómicos que conectan la tradición austriaca con sutiles influencias asiáticas, y en un spa de 700 metros cuadrados con piscina interior, pensado para desconectar después de recorrer la ciudad.
Una nueva forma de vivir Viena: histórica en su esencia, contemporánea en todo lo demás. 

©Mandarin Oriental.

Hotel Sacher Vienna: 150 años frente a la Ópera 

Frente a la Ópera Nacional de Viena, el Hotel Sacher lleva formando parte de la historia de la ciudad desde 1876. Este año celebra su 150 aniversario, manteniendo intacta esa mezcla de tradición y elegancia que lo ha convertido en uno de los grandes iconos vieneses. 

Su historia está inevitablemente ligada a la Original Sacher-Torte, creada por Franz Sacher en 1832 y todavía elaborada de manera artesanal. Mucho más que un postre, es ya uno de los grandes símbolos gastronómicos de Viena. 

Restaurantes, cafés y salones históricos completan la experiencia de un hotel que permite vivir la Viena más clásica desde dentro, en una ubicación difícil de superar. 

Un clásico que, 150 años después, sigue siendo parte esencial de la ciudad. 

©Adrian Gaut, Sarcher Hotel.

Tres alojamientos emblemáticos, una misma Viena 

Un banco neoclásico convertido en refugio urbano, un antiguo palacio de justicia transformado en santuario contemporáneo y un hotel legendario que celebra 150 años frente a la Ópera. Tres formas distintas de vivir Viena y una misma manera de entender la arquitectura, la gastronomía y la hospitalidad. 

En NUBA diseñamos cada detalle para descubrir la ciudad sin prisa, desde una mirada privilegiada y con acceso a experiencias que van más allá de lo habitual. 

Descubre Viena desde una mirada diferente. 

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Begona del Hoyo

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