United Arab Emirates

Although they may seem like a mirage, because of their impossible architecture and because they appeared out of nowhere in the middle of the desert, the megalopolises of Dubai and Abu Dhabi are very real fantasies. Temples built by and for modernity, these sister cities have made luxury and innovation their personal brand, filling their streets with unique places and monuments in the world, but also respecting the most traditional side of their culture.

Vista de edificios en Dubai
“The word ‘impossible’ is not in leaders’ dictionaries. No matter how great the challenges, faith and determination will overcome them.”
Built like an oasis in the midst of the devastating beauty of the desert, the cities are able to surprise and conquer anyone who visits them with their modernity, size and atmosphere.
A single black car scaling giant sand dunes in the Empty Quarter desert
New trails in the desert
It’s easy to fall in love with its cloud-like golden towers, exclusive boutiques, grand marble avenues and spice-scented souks.

The land of wonders

temporada

From November to April, during the Emirati winter, with milder temperatures to enjoy the wonders of the country without being too hot.

Desert

Average 32°C

November to April

Very hot days and pleasant, but warm, nights

experiencias NUBA

Muy pronto

Historias de BITÁCORA

Entre el Pacífico y las montañas de British Columbia, Vancouver tiene una forma muy particular de sentirse. Es una ciudad donde el paisaje nunca desaparece del todo. Desde el centro siempre aparecen las montañas al fondo, los bosques llegan hasta la orilla del mar y la naturaleza forma parte del ritmo cotidiano.

Hay temporadas que no se entienden desde el calendario, sino desde la manera en que transforman ciertos lugares. El verano es una de ellas. No porque todo ocurra en él, sino porque hay destinos que solo se revelan completamente bajo su luz: días que se alargan, temperaturas que permiten habitar el exterior y paisajes que cambian de escala cuando se recorren sin prisa.

Viajar por el mundo en un solo trazo fluido es resistirse a la fragmentación. En una era marcada por la velocidad y la inmediatez, el Four Seasons Private Jet Experience propone algo más consciente: un viaje concebido desde la continuidad, donde las culturas se descubren en secuencia y el significado se profundiza con cada transición. Más que una suma de destinos, esta experiencia construye una narrativa. Los paisajes dialogan entre sí, las historias resuenan a través de los continentes y el ritmo del viaje se desacelera lo suficiente para permitir una presencia auténtica. La distancia deja de ser algo que se conquista para convertirse en algo que se habita.

Hay lugares a los que se llega con la intuición de que transformarán la idea que se tiene de un destino. Y luego ahí está Siari, a Ritz-Carlton Reserve: un santuario que no se presenta, sino que se revela lentamente, como una línea de costa que parecía haber estado esperando desde siempre.