Costa Rica

If there is a place in the world for reconciliation, forgiveness and respect, it is Costa Rica. Its magical nature, whose fluvial forests find strength in waterfalls and springs, is the knot that holds together a country that loves and cares for its greatest treasure.

Parque Nacional Volcán Arenal
“In nature nothing is perfect and everything is perfect. Trees can be crooked, extravagantly curved, but still be beautiful.”
Traditional and quiet, his people are happy with the little things that life has to offer and do not hesitate to share what they have with everyone who knocks on their door. Costa Rica is a gift under the setting sun; an embrace by the sea.
mono ardilla en un árbol de Costa Rica
Natural jade and gold palace
Costa Rica’s heart beats with a drum and, with each beat, seems to want to shout ‘pura vida’ (pure life).

Green soul

temporada

From July to October, with the best conditions to experience Costa Rica and get to know its complete biodiversity, with special attention to the turtle communities.

Warm temperate and tropical

Average 25°C

July to October

Warm temperate days with little difference between day and night.

experiencias NUBA

Muy pronto

Historias de BITÁCORA

La primavera marca un cambio claro en la forma de vivir París. Los días se alargan, las terrazas reaparecen y la ciudad recupera un ritmo más abierto, menos comprimido por el invierno. No se trata de una transformación espectacular, sino de un ajuste sutil que mejora la experiencia urbana: caminar más, detenerse más, observar con mayor claridad.

Hay marcas hoteleras que construyen coherencia a través de la repetición. Y hay otras que la construyen desde la interpretación. Four Seasons pertenece a esta segunda categoría: su verdadera consistencia no está en replicar un modelo, sino en entender el territorio que habita y responder a él con precisión.

Viajar por la Polinesia Francesa exige entender las distancias. Las islas están dispersas, los vuelos no siempre conectan con facilidad y moverse entre atolones puede consumir días enteros. Por eso el mar deja de ser paisaje y se vuelve la vía más lógica para recorrer la región. Cuando el traslado ocurre mientras se duerme, el viaje cambia de tono.

El norte del Atlántico no es un destino de grandes ciudades ni de monumentos icónicos en cada escala. Es un territorio de naturaleza dominante, pueblos pequeños y climas que cambian en horas. Viajar por esta región implica aceptar distancias largas, carreteras limitadas y condiciones que no siempre permiten moverse con rapidez.

Entre el Pacífico y las montañas de British Columbia, Vancouver tiene una forma muy particular de sentirse. Es una ciudad donde el paisaje nunca desaparece del todo. Desde el centro siempre aparecen las montañas al fondo, los bosques llegan hasta la orilla del mar y la naturaleza forma parte del ritmo cotidiano.

Hay temporadas que no se entienden desde el calendario, sino desde la manera en que transforman ciertos lugares. El verano es una de ellas. No porque todo ocurra en él, sino porque hay destinos que solo se revelan completamente bajo su luz: días que se alargan, temperaturas que permiten habitar el exterior y paisajes que cambian de escala cuando se recorren sin prisa.