Six Senses: cinco destinos que merecen un viaje propio

De los Alpes suizos y franceses a los viñedos de Portugal, las calles de Roma y las montañas de Omán, cinco propiedades de Six Senses ofrecen razones muy distintas para planear el próximo viaje. Hay hoteles que elegimos por el destino y otros que terminan convirtiéndose en una de las principales razones para visitarlo.

En Six Senses, esa relación adquiere distintas formas. Puede comenzar con una jornada de esquí en los Alpes, una visita a los baños romanos después de recorrer la ciudad o una travesía en barco por las costas de Omán. Cinco propiedades que comparten una misma filosofía, pero ofrecen experiencias que difícilmente podrían trasladarse de un lugar a otro.

Six Senses Crans-Montana: el invierno desde las pistas

En una meseta soleada sobre el valle del Ródano, Crans-Montana ofrece una alternativa a los destinos de esquí más concurridos de Suiza, con pistas para distintos niveles y un pueblo que combina restaurantes, boutiques y vida de montaña. Six Senses Crans-Montana tiene acceso directo a las pistas, junto a uno de los principales teleféricos. Su servicio de esquí se encarga del equipo y su preparación, mientras que el spa ofrece saunas, inmersiones en agua fría y tratamientos de recuperación muscular para después de una jornada en la montaña.

Por la noche, Byakko cambia por completo el ambiente: cocina japonesa contemporánea, menús omakase y una atmósfera animada que también atrae a residentes de la zona. Una propuesta donde los días de esquí importan tanto como las horas que vienen después.

Six Senses Rome: otra manera de recorrer la ciudad

A pocos minutos del Panteón y la Fontana di Trevi, Six Senses Rome ocupa un palazzo del siglo XV sobre Via del Corso, una de las calles más transitadas de la capital italiana. En su interior, el spa recupera una tradición profundamente romana: los baños termales y el contraste entre distintas temperaturas del agua, combinados con tratamientos contemporáneos y tecnologías de recuperación. La historia continúa fuera del hotel. En la iglesia vecina de San Marcello al Corso se conserva una pila bautismal del siglo IV que puede visitarse mediante una experiencia coordinada por la propiedad. Entre recorridos por el centro histórico, cenas en BIVIUM y vistas desde la terraza de NOTOS, el hotel permite descubrir Roma sin renunciar a momentos de descanso entre una visita y otra.

Six Senses Zighy Bay: entre las montañas y el mar de Omán

En la península de Musandam, las montañas descienden directamente hacia el mar y forman una bahía donde Six Senses Zighy Bay permanece apartado de los grandes centros turísticos. La llegada puede convertirse en parte de la experiencia: es posible descender en parapente desde las montañas hasta la playa, acompañado por un instructor y sujeto a las condiciones meteorológicas. Sus 82 villas, inspiradas en la arquitectura de los pueblos omaníes, tienen muros de piedra, techos de palma y piscinas privadas. Desde aquí se pueden explorar las calas de Musandam en embarcaciones privadas, con posibilidades de observar delfines y otras especies marinas. El resort también mantiene una relación estrecha con la comunidad vecina mediante programas de empleo, educación y apoyo local. Un destino donde vale la pena dedicar varios días a descubrir una de las costas menos conocidas de Omán.

Six Senses Douro Valley: el vino como parte del viaje

Entre los viñedos en terrazas del valle del Duero, Six Senses Douro Valley ocupa una finca del siglo XIX a aproximadamente hora y media de Oporto. Aquí, el vino forma parte de la experiencia cotidiana. Una biblioteca especializada permite conocer la historia vitivinícola de la región, mientras que las catas guiadas y una máquina Enomatic ofrecen distintas maneras de descubrir sus etiquetas y productores. Los huertos y jardines también tienen protagonismo. En el Alchemy Bar se utilizan hierbas y frutas para elaborar productos naturales, y el Earth Lab organiza talleres relacionados con los ingredientes de la propiedad. Entre recorridos por viñedos, paseos en bicicleta y experiencias gastronómicas, el hotel permite conocer el Duero desde una perspectiva que combina su tradición vinícola con el paisaje y la vida local.

Six Senses Residences Courchevel: una temporada para compartir

En Courchevel 1850, Six Senses propone una experiencia diferente a la de sus hoteles tradicionales: apartamentos y residencias de dos a cinco habitaciones, con cocinas equipadas y amplios espacios para viajar en familia o con amigos. El servicio de esquí facilita el acceso a las pistas de Les Trois Vallées, mientras que el spa ofrece piscina interior, saunas, hidroterapia y un jacuzzi exterior rodeado de nieve. Fuera de las pistas, una de las experiencias más interesantes consiste en recorrer senderos nevados en snow scooter hasta llegar a una cabaña para disfrutar de una cena tradicional saboyana. La gastronomía también tiene un espacio propio en Sumosan, que lleva su cocina japonesa contemporánea a los Alpes franceses. Una manera de disfrutar Courchevel combinando la privacidad de una residencia con los servicios de Six Senses.

Cinco destinos, distintas razones para viajar

La temporada de esquí en los Alpes, una escapada cultural a Roma, los viñedos del Duero o una estancia junto al mar de Omán ofrecen motivos muy diferentes para planear los próximos meses. Cada una de estas propiedades permite descubrir el destino desde una perspectiva particular, con experiencias que merecen formar parte del viaje desde el momento de diseñarlo.

Descubre estas cinco propiedades de Six Senses y planea tu próxima experiencia con NUBA.

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