En el corazón del Mandarin Oriental, Hong Kong, un vagón de tren reinventado se abre hacia la cocina en movimiento del chef Robin Zavou. En The Krug Room, cada plato se crea frente a los comensales, acompañado del inconfundible carácter del champán Krug. Una experiencia íntima y sensorial que celebra la precisión, la creatividad y el arte de la alta gastronomía.