En los últimos años, Namibia ha comenzado a despertar el interés de quienes buscan destinos menos obvios, pero profundamente memorables. Un país donde los paisajes parecen no tener fin, el silencio cobra protagonismo, y cada desplazamiento se convierte en parte del viaje.
Pero no se trata solo de estar ahí: se trata de cómo vivirlo. Y es ahí donde entra Zannier Sonop.
Un campamento con alma de novela
Inspirado en las expediciones británicas de los años 20, Zannier Sonop es más que un hotel: es un escenario suspendido sobre las rocas del desierto. Las suites, dispuestas en carpas de lona que se abren por completo al horizonte, están decoradas con más de 500 piezas originales —telescopios, mapas, escritorios antiguos— que no adornan, sino que cuentan una historia. Aquí, el lujo no se muestra: se habita.
Ritmos que se adaptan a ti
Los días en Sonop no están diseñados para acumular actividades, sino para vivir momentos. Cabalgatas entre dunas al amanecer, sesiones de yoga sobre plataformas con vistas infinitas, recorridos en bicicleta eléctrica por paisajes lunares, y una alberca sin fin desde donde todo parece estar en pausa. Por la noche, cenas formales bajo candelabros, películas al aire libre y cielos tan despejados que invitan a conversaciones que normalmente no suceden.
Una experiencia pensada para dos
Aunque no se promocione como tal, Sonop es un lugar que invita a la intimidad. Cada espacio favorece la conexión: no hay pantallas, no hay estímulos innecesarios, no hay ruido. Solo una forma de viajar que permite redescubrirse — con uno mismo o con alguien más. La privacidad está en la arquitectura, la complicidad en los rituales del día, y el sentido de pertenencia en la forma en que todo está cuidado sin hacerse notar.
Más que alojarse, pertenecer
Zannier Sonop es parte de una nueva generación de estancias que no buscan impresionar, sino dejar huella. Es naturaleza sin filtro, diseño sin excesos y hospitalidad silenciosa. Un lugar donde cada detalle tiene propósito, cada momento tiene peso, y cada recuerdo parece haber estado esperando a ser vivido.
¿Listo para conocer la Namibia que no aparece en los mapas?