“Mamá, ¿te acuerdas cuando en el viaje a Laponia vimos aquella maravillosa aurora boreal mientras hacíamos la mariposa tumbados en la nieve?"

“¿Y recuerdas qué bonito estaba ese barrio de Nueva York donde todas las casas estaban decoradas con miles de luces de colores?

¿Y cuándo en la Expo de Dubái un robot vino hacia nosotros y nos hablaba?”

Qué razón tiene esa frase de que un viaje se vive tres veces: cuando lo organizas, cuando viajas y cuando lo recuerdas. Una frase que cobra aún más sentido si se trata de un viaje familiar con niños, porque con los pequeños de la casa, todo se vive con muchísima intensidad.

En nuestro viaje a Laponia mis hijos tenían 4 y 7 años, y hoy en día (casi 7 años después) seguimos recordando y disfrutando de las anécdotas y aventuras familiares que vivimos en ese viaje y en todos los que hemos hecho después. 

Salir de la rutina del día a día para conocernos mejor, vivir experiencias únicas compartidas, disfrutar de las aventuras que cualquier viaje supone… Todo esto nos aportan los viajes en familia

Viaje en familia a Laponia

Es cierto que a la hora de plantearnos un viaje con niños nos surgen miles de dudas e inseguridades… Por eso os dejo 5 tips para organizar ¡el viaje perfecto en familia!

1.Elección del destino

Antes de elegir el destino del viaje, es realmente importante conocer los gustos y preferencias de cada uno de los miembros de la familia, para intentar decantarnos por aquel país o combinación de países que resulten más adecuados para todos.

2.Seguridad

Cuando se viaja, y más con niños, hay que tener muchos aspectos en cuenta: tramitación de visados, vacunas necesarias, seguros de cancelación y asistencia en viaje, requisitos de entrada a los diferentes destinos, etc. Contar con una agencia profesional y de calidad para que no quede ningún cabo suelto al azar, nos ahorra tiempo y posibles disgustos.

3.Involucración

Para que toda la familia disfrute del viaje es importante que todos estén involucrados. Los niños pueden participar en la elección del destino, preparar su propia maleta e, incluso, investigar antes del viaje sobre el país al que van a viajar, por ejemplo, mediante juegos para ellos que les resulten divertidos y motivadores.

4.Flexibilidad y variedad

Un viaje con niños pequeños es totalmente diferente a un viaje sólo para adultos. Hay que adaptar el ritmo a su edad y sus necesidades. Es bueno diseñar un itinerario variado para que no pierdan el interés y, sobre todo, hay que ser flexibles si se viaja con niños. Situaciones que durante el viaje nos pueden parecer algo más incómodas, ¡os aseguro que en el recuerdo se quedarán como auténticas aventuras familiares!

5.¡Disfrutar!

No hay mejor consejo que este, disfruta, desconecta del móvil, de las redes sociales, del trabajo y de tu día a día. Conecta contigo y con tus hijos. Descubrir o redescubrir lugares desde el punto de vista de un niño es algo realmente mágico, ¡aprovéchalo!

Y recuerda, ¡viajar con nuestros hijos es el mejor de los regalos que podemos hacerles a ellos y a nosotros mismos!

¿Cómo organizar el viaje perfecto en familia?

¿Cómo organizar el viaje perfecto en familia?

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Historias de BITÁCORA

Entre el Pacífico y las montañas de British Columbia, Vancouver tiene una forma muy particular de sentirse. Es una ciudad donde el paisaje nunca desaparece del todo. Desde el centro siempre aparecen las montañas al fondo, los bosques llegan hasta la orilla del mar y la naturaleza forma parte del ritmo cotidiano.

Hay temporadas que no se entienden desde el calendario, sino desde la manera en que transforman ciertos lugares. El verano es una de ellas. No porque todo ocurra en él, sino porque hay destinos que solo se revelan completamente bajo su luz: días que se alargan, temperaturas que permiten habitar el exterior y paisajes que cambian de escala cuando se recorren sin prisa.

Viajar por el mundo en un solo trazo fluido es resistirse a la fragmentación. En una era marcada por la velocidad y la inmediatez, el Four Seasons Private Jet Experience propone algo más consciente: un viaje concebido desde la continuidad, donde las culturas se descubren en secuencia y el significado se profundiza con cada transición. Más que una suma de destinos, esta experiencia construye una narrativa. Los paisajes dialogan entre sí, las historias resuenan a través de los continentes y el ritmo del viaje se desacelera lo suficiente para permitir una presencia auténtica. La distancia deja de ser algo que se conquista para convertirse en algo que se habita.

Hay lugares a los que se llega con la intuición de que transformarán la idea que se tiene de un destino. Y luego ahí está Siari, a Ritz-Carlton Reserve: un santuario que no se presenta, sino que se revela lentamente, como una línea de costa que parecía haber estado esperando desde siempre.